martes, 19 de diciembre de 2006




Hace unos dias se dio a conocer el poster de las colinas tienen ojos 2 y fue censurado por los americanos. La MPAA decidió que el poster no era valido y debia ser cambiado.

Pues bien, a la izquierda tenemos el primer poster en cuestion, el censurado; y a la derecha la modificación aceptada.


Viendo los dos a la vez me parece "más fuerte" el segundo (a estas alturas de la vida uno ya se encuentra de todo y pocas cosas impactan) y que está bastante mas cutre la modificaciñon espero que se modifique para que no se note la chapuza.

En fin vean ustedes mismos y juzgendlos; estos americanos...

martes, 5 de diciembre de 2006

Títulos de crédito de todas las películas Bond

Navegando por la internés he llegado a este enlace de Youtube que tiene todas las secuencias de créditos iniciales de la saga Bond, incluyendo Casino Royale, que aquí os dejo.

lunes, 4 de diciembre de 2006

Casino Royale. Vuelve Bond, James Bond


Daniel Craig debe de ser un hombre feliz ahora mismo. Tras toda la campaña orquestada contra él por su elección para interpretar al espía secreto más famoso (curioso contrasentido) de la historia, las espadas estaban en alto y la expectación era mayor que los anteriores cambios de rostro del personaje. Y el resultado no ha decepcionado, es más está gustando y mucho.

Mucho se ha venido diciendo durante este último año sobre que la saga estaba agotada, que el personaje ya cansaba que tal que cual. A mí siempre me ha resultado curioso todo este debate pues la anterior película, Muere otro día (Die another day), protagonizada por Pierce Brosnan, no sólo no fue un fracaso sino que fue el filme más taquillero de toda la saga. Así que estrictamente hablando, el cambio realizado tampoco era tan necesario desde un punto de vista económico. Aunque también es cierto que la escala del último proyecto a todos los niveles, lo hacía difícil de superar.

Casino Royale fue la primera novela escrita por Ian Fleming sobre el personaje de James Bond, y ya contaba con dos adaptaciones previas una para TV y otra en forma de parodia rodada en los sesenta que contaba con cinco directores, un reparto donde aparecían desde David Niven hasta Peter Sellers pasando por Woody Allen, y que supone una de las locuras más caras jamás financiada por un gran estudio. La trama narra el enfrentamiento de Bond, recién obtenida su licencia para matar (su doble cero), con LeChifre, un banquero que gestiona los ingresos generados por bandas de narcotraficantes y terroristas. La trama es bastante simple y fácil de seguir siendo su punto álgido la partida de póquer que tiene lugar en el casino que da nombre a la película.

La nueva aventura de James Bond supone probablemente, y a falta de ver Dejà Vu de Tony Scott, la mejor película del género de acción estrenada este año. Mantiene además todas las constantes de la saga: mujeres imponentes, multiplicidad de escenarios, ambientes lujosos y escenas de acción aparatosas. Los cambios, que los hay, tampoco son tan espectaculares como se ha venido diciendo. Tenemos a dos mujeres Bond, una florero (y despachada rápidamente) y otra inteligente que acompaña al héroe en sus aventuras, como en otras películas de la saga, no hace falta irse muy lejos, en los filmes protagonizados por Brosnan las mujeres eran más que simples objetos de usar y tirar. Quizás sí se haya ganado en realismo en las escenas de acción, tampoco demasiado que al fin y al cabo es una película Bond, pero se ha visto reducido drásticamente el uso de Gadgets espectaculares o elementos más propios de una película de ciencia ficción que de una de espías que transcurre en la actualidad.

Donde más se nota el cambio es en el personaje principal. El film diseñado a modo de un James Bond Begins supone la redefinición del personaje, contando sus orígenes para comenzar una nueva saga. Así asistimos a su primer Martini mezclado, no agitado, su primer Aston Martin y un largo etcétera de detalles que harán las delicias de los fans de la saga. Esta idea se extiende hasta el apartado musical, que hace leves apuntes del tema escrito por Monty Norman e inmortalizado por John Barry, y que sólo se puede escuchar en su totalidad en la última escena de la película. En este sentido el film recuerda a Indiana Jones y la Última Cruzada, donde descubríamos el origen de muchos detalles del personaje.

El Bond interpretado por Daniel Craig resulta creíble, duro e irónico, capaz de enamorarse y sufrir. Parece un ser humano, algo que había desaparecido después de Al Servicio Secreto de su Majestad (película con la que guarda más de un punto en común). La elección del actor ha resultado perfecta pues dota de un carisma y una presencia física al personaje sorprendentes. Pero el resto del reparto tampoco ha sido descuidado, empezando por una inteligente y sensual pero cercana Eva Green, y siguiendo por una Judi Dench estupenda como M o un Giancarlo Giannini muy adecuado. Quizás la pega en cuanto a personaje la encontremos en el malo de la función, un personaje carente de carisma y de fuerza, del que no se saca partido de su peculiaridad física (llora sangre).

Matin Campbell, que fuera director de Goldeneye y La Máscara del Zorro, vuelve a mostrarse como el eficaz director que es, aunque no brillante, no sabe sacar partido del rodaje de la partida de póquer donde un director mejor, como Richard Donner o John McTiernam, podría haber hecho maravillas. Sin embargo en las escenas de acción saca a relucir todo su potencial aunque no habría que olvidarse de la labor del director de segunda unidad y, sobre todo, de Stuart Baird, probablemente el mejor montador de cine de acción que tiene hoy en día el cine americano.

El guión se muestra ágil y divertido, con alguna sorpresa y con unos magníficos diálogos entre Craig y Green, fomentado, sin duda, por la química que hay en pantalla entre ambos actores. No obstante la multiplicidad de finales y la larga duración de la película hacen que pierda algo de fuelle en el último tercio.

La fotografía es muy correcta, destacando el uso de un magnífico blanco y negro en la secuencia pre-créditos que abre la película. La música de Arnold es funcional en la película, aparatosa o romántica según corresponda, pero no especialmente destacable, muy alejada de las partituras escritas por Barry e inferior a otras suyas como El Mañana nunca Muere.

Vuelve Bond y vuelve para quedarse. Casino Royale supone un muy inteligente y vibrante rediseño del personaje, además de una entretenidísima película que te deja pegado a la butaca durante dos horas y cuarto, por lo que cumple su objetivo con creces. Larga vida a James Bond.

Por cierto, los creadores de la campaña de la película siguen en sus trece diciendo que Craig es un error, seguro que son fans de Roger Moore,jeje.

martes, 28 de noviembre de 2006

El más caro largometraje español


Planet One será la película mas cara del cine español y es un largometraje en animacion 3D.

Ilion animation studios tiene un presupuesto de 50 millones de dólares para hacer este, su primer largometraje, que se encuentra en preproducción. Esto supone la película más cara de nuestro país. Su estreno esta previsto para el primer trimestre de 2008.

Contará con Joe Stillman como guionista y Albie Hecht como productor, Jorge Blanco como director.

Tratará la historia de extraterrestres que temen ser invadido por los humanos, pero el protagonista de nuestra historia piensa todo lo contrario y cree que el universo puede ser algo maravilloso. Un día aparece algo del cielo, una nave con la palabra NASA escrita en ella, el austronáuta que la pilotaba esperaba colocar la bandera estadounidense en la superficie de este planeta pero en lugar de ello se encuentra en mitad de una barbacoa. Nuestro extraterrestre protagonista, Lem, tiene que ingeniarselas para ocultar al "humanícola" de las autoridades de Plante One y devolverlo a su planeta.

jueves, 23 de noviembre de 2006

El Ilusionista (The Illusionist)


Como ya ocurriera con anterioridad dos películas de temática similar se estrenan en un corto espacio de tiempo. Tras los casos de Deep Impact y Armageddon, Bichos y Antz o Las Amistades Peligrosas y Valmont, llegan El Ilusionista y The Prestige, ambas ambientadas en el mundo de la magia. La segunda, dirigida por Cristopher Nolan (el director de Memento) y protagonizada por Scartlett Johansson, Christian Bale, Hugh Jackman y Michael Caine, no llegará hasta enero, pero la primera ya la tenemos entre nosotros.

Como en los ejemplos detallados anteriormente, cuando coinciden dos películas similares una suele ser la hermana pequeña de la otra, el patito feo a priori, intentando, además, adelantarse en su estreno a su hermana mayor. El Ilusionista entra dentro de esta categoría. Con un escaso presupuesto (para el cine americano) de 16 millones de dólares y con un reparto solvente, lleno de rostros conocidos (Edward Norton, Paul Giamatti, Rufus Sewell y Jessica Biel), la película está realizada por el desconocido en estos lares Neil Burger y narra la historia de amor imposible entre la prometida del futuro emperador de Austria y un misterioso mago recién llegado a Viena.

Hacía tiempo que no tenía la sensación que tuve nada más empezar la película. En torno al cuarto de hora o así, ya no me estaba gustando. En esos escasos quince minutos ya eran patentes las deficiencias de la película: tópicos y obviedades por doquier y una realización plana, incapaz de dotar de ritmo o de innovación visual al flashback de la infancia del mago, que es todo lo previsible que uno se puede imaginar. Desgraciadamente la película no se desprende de esa sensación durante todo el metraje.

Ya durante la película también sale a relucir la falta de medios con que ha sido rodada. El rodaje tuvo lugar en Praga, simulando ser Viena, pero, y en esto me recordó a Alatriste, apenas en un par de enclaves exteriores, mostrando las carencias presupuestarias de la película. Algo que tampoco es negativo per sé, si el resto de elementos pudieran compensarlo, pero no es el caso.

Por estructura, la película remite a Sospechosos Habituales: dos personajes, uno de ellos narra a modo de flashback los acontecimientos que han ocurrido hasta ese punto, al que volvemos al final de la película,y desde el que se continúa la narración con giro final incluido. Además la historia de la película remite a Casablanca, triángulo amoroso incluido y con un representante de la ley corrupto pero de buen corazón, como el capitán Renault interpretado por Claude Rains, y que en este filme es interpretado por Paul Giamatti.

El guión está plagado de tópicos: jóvenes enamorados separados por su diferencia de clases, su reencuentro años después estando ella prometida y él bajo otra identidad que le proporciona mucho éxito, los celos del poderoso y futuro esposo, etc,etc... A esta serie de elementos se le añadiría el elemento mágico del asunto, como elemento original, al que tampoco se le saca partido. Es un guión desapasionado, no hay grandes tragedias, no hay aristas, apenas hay conflicto, todo es una gama de grises. Los personajes apenas están dibujados, no evolucionan, y poco más sabes de ellos aparte de su descripción genérica. Y, además, resulta predecible, sorpresa final incluida.

La realización de Neil Burger es plana, digna de telefilme, incapaz de dotar de algo de vida al asunto, y torpe directamente en el momento desencadenante de toda la trama que al estar rodado de manera tan típica y obvia, impide que entres en el juego porque sabes lo que ha pasado y lo que vendrá a continuación. Además la realización de los trucos de magia, algo que debería ser sorprendente o inquietante, resulta artificiosa e increible, pues optan por una solución vía ordenador, que resulta del todo imposible ya no para su época sino para la actual también, porque, si algo se deja claro en la película, es que el mago es un prestidigitador, no un ser con poderes especiales.

El reparto es correcto, poco más se les puede pedir a los actores con los papeles que tienen, aunque quizas Giamatti está un poco pasado de roscas en el tramo final.

La fotografía, el vestuario, la dirección artística son muy adecuadas, remitiéndote al cine antiguo, incluso con tonalidades y soluciones de montajes propias de la época del cine mudo. La música por otro lado, compuesta por Philipp Glass, tampoco ayuda, debido al estilo del compositor, quizás no el más adecuado para un proyecto así. Glass un prestigioso e innovador compositor del género minimalista tiene un estilo muy característico basado en la repetición de patrones que consigue maravillas en una película como Las Horas, cuya banda sonora es prodigiosa, pero aquí ese patrón resulta equivocado debido a la ausencia de vida del film. Por lo que la música en vez de potenciar las imágenes potencia el ritmo cansino, constante, gris de toda la película.

En resumen, la película más tópica y previsible que he visto en mucho tiempo, una completa decepción, aunque ideal para un público poco exigente y amante de los folletines desapasionados.

La Reina (The Queen)


No puedo con las películas biográficas. Suelen ser hagiografías en las que, aunque se muestre el lado oscuro de un personaje real, siempre aparece suavizado, limando las aristas y posibles asperezas. Además tienden a querer contar demasiadas cosas, a abarcar periodos de tiempo amplísimos y, como dice el refrán, quien mucho abarca poco aprieta. Así resultan más satisfactorios aquellos biopics que nos narran un breve periodo de la vida de una persona que los que intentan reflejar toda su vida en pantalla. La Reina de Stephen Frears entraría dentro de este último grupo.

La película narra las reacciones de la reina Isabel II de Inglaterra y del recién nombrado primer ministro Tony Blair en los sietes días posteriores al fallecimiento de Diana de Gales. A priori es un tema que no llama demasiado la atención y que no me interesaba demasiado y, sin embargo, Frears, su guionista y, sobre todo, una señora ACTRIZ llamada Helen Mirren consiguen que el interés no decaiga y te involucres en la historia.

La película narrada en tono cuasi documental, de hecho está salpicada por imágenes de los noticiarios del momento, comienza con la presentación de Tony Blair a la reina, tras haber ganado las elecciones. Ya desde el principio vemos trazados a los personajes con el matrimonio Blair, desdeñoso, burlón con la monarquía y la reina despectiva, altiva con respecto al plebeyo. Durante la película, las actitudes irán evolucionando, siendo muy llamativa la de Blair. Y es que, al contrario que en el Ilusionista, los personajes reflejan los acontecimientos, el tiempo, y, aunque entre el final de la película y el principio apenas han pasado dos meses, los personajes han cambiado, reflejan los acontecimientos sufridos, tienen un fondo.

El film resulta interesante por cómo utilizan los diferentes personajes la muerte de Diana: Blair se aprovecha de la indiferencia de la monarquía para acaparar el protagonismo en un primer momento; el príncipe Carlos se ocupa de que su imagen no salga dañada, acercándose a Blair, a costa de dañar la imagen de su madre; el marido de la reina y su madre prefieren actuar como si nada hubiera pasado, incapaces de dar su brazo a torcer, de ir contra la tradición. Y en medio se sitúa la reina por un lado insensible a los acontecimientos, pero por otro viendo que puede perder el cariño del pueblo. Todos los personajes están muy cuidados, entendemos sus motivaciones y sus objetivos, podemos comprenderlos a pesar de lo alejados que están de nosotros.

Mención especial merece Helen Mirren de entre todos los actores. Su actuación es brillante, contenida, sin aspavientos, minuciosa en los detalles, espléndida. Domina el tempo, la gestualidad, la columna, la respiración. Crea un personaje con entidad propia, no por mimetismo con el modelo real sino por creación desde la actriz. El resto del reparto está muy correcto también, pero el trabajo de esta mujer está en otra liga. Momentos como su emoción ante la belleza de un ciervo y su posterior muerta o cuando recibe un ramo de flores de una niña, son antológicos, sobre todo, en contraste con la frialdad que muetra ante todo lo relacionado con Diana.

La realización de Frears es sencilla y eficaz, dotando de un buen ritmo a la película impidiendo que decaiga el interés. La fotografía es realista, acercándose al tono documental y distinguiendo claramente los aspectos privados de los personajes de los públicos.

Por otro lado, la música de Desplat resulta original y muy trabajada dentro de este estilo de producciones, si bien recuerda un tanto a su trabajo para Birth (Reencarnación).

La Reina es una sorpresa, una película pequeña bien narrada, bien escrita y prodigiosamente interpretada por Helen Mirren.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Robert Altman ha muerto


Nacido el 20 de Febrero de 1925, ha fallecido con 81 años en un hospital de Los Angeles.

Director con una extensa filmografía, como "The player", "Vidas cruzadas", "MASH", o incluso "Popeye".

Estuvo nominado a los oscar cinco veces a mejor director y otras dos por mejor película; nunca consiguió subir a recoger la estatuilla. Aunque si consiguió uno honorífico. Pero si que consiguió un globo de oro por la dirección de "Gosford Park".

Uno de los directores mas característicos de la segunda mitad del siglo XX nos ha dejado, pero no sus películas que podremos disfrutar siempre y esperemos que dentro de poco también podramos ver la última "A Prairie home Companion" porque todavía no tiene fecha de estreno en España.

Comentalo en el foro

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Apuntes de Frank Gehry

El prestigio como director de Pollack, siempre me ha resultado un poco esquivo. El prestigio como arquitecto de Frank Gehry me ha resultado tan evidente, como chocantes sus diseños. Afortunadamente Pollack, sin ser un genio, no es un incompetente. Afortunadamente la personalidad de Gehry es tan atractiva, como sus edificios retorcidos. Lo mejor de la película de Pollack es que se sitúa en el mismo lugar que nosotros, el público. Reconoce que no tiene ni idea de arquitectura, ni tan siquiera de documentales. Por eso la fascinación que trasmite por la obra de Gehry es paralela a la nuestra. Su visión es la del profano. Y el estudio del arquitecto es el taller de las maravillas. Aunque la película no esta dividida en partes ni en bloques, sí está dividida en ámbitos, al modo de un edificio. Está el ámbito de las obras, el ámbito del trabajo en el estudio, el ámbito de la vida, y el ámbito del círculo que rodea a Gehry, Pollack se mueve en esos ambitos con bastante libertad, dejando un regusto a conversación fluida y un discurso coherente pero no atado a un hilo central. No es una estructura novedosa, pero no es ineficaz, porque hay un gran aliado que hace el transcurrir de imágenes llevadero: Desde el principio lo que transmite la película es sentido del humor. No nos equivocábamos, para construir semejantes edificios, hay que poseer mucho sentido del humor. Y es algo que parece rodear al protagonista. Sus amigos, más cercanos a un ámbito de arte más mundano, que a la arquitectura, lo comparten, en cambio los que prefieren la crítica adolecen de su falta. Desde un principio es obvio que cuanto más divertida sea la propuesta de Gehry, más atractiva resulta, y que cuando es menos fiel a si mismo, más convencionales se vuelven sus obras. Pero Pollack no opta por hacer un recorrido historicista por su trabajo. Opta más bien por hacer un recorrido por la personalidad del sujeto de su película. Juicioso, aunque no evidente. Y es que en principio ese sujeto no tiene nada atractivo. Gehry ya tiene sus buenos 60 años y su aspecto y modales son profundamente campechanos, tímidos y relajados. No hay nada en la imagen externa de Gehry que haga sospechar su enorme caudal de talento y fantasía, de hecho es incluso vulgar. Pero sabiamente Pollack se da cuenta de esto, aunque no duda en mostrarnos a este tranquilo anciano, pronto nos damos cuenta de que hay algo especial en él. Un atractivo. Quizá sea su eterna pero plácida sonrisa, quizá sea la manera trivial y nada afectada en que propone las formas más descabelladas para la maqueta de un edificio. De alguna manera se contrapone a sus edificios, cuyo exterior es sumamente atrevido e imaginativo y en cambio el interior es acogedor y humano. La dicotomía de Gehry sin embargo no se resuelve en una tensión en su vida privada como en otros artistas, dominados por la manía creativa. En cambio en Gehry, bien sea por el éxito que ha tenido, bien sea por que ha acabado haciendo exactamente lo que quería, la tensión solo se manifiesta en sus creaciones. Gehry no puede evitar que su trabajo le haga enormemente feliz. Y el acercamiento al personaje de Pollack está muy en consonancia con la persona misma. La película no es tensa en los sentimientos, pero si en un sentido intelectual. Es también un pequeño curso de cómo mirar un edificio, eso sí, dominados por la óptica de Gehry, que es una forma muy aceptable de hacerlo, Pollack se sirve de algunos recursos, tan típicos como hacer encadenados del boceto a la obra, pero a veces simplemente pasa de la idea a la obra sin perdida ninguna de claridad con el simple corte. Y ante el despliegue de talento de alguien, que no hace edificios para integrarlos en su contexto, sino que se convierte en la parte llamativa, alegre y espectacular del contexto, Pollack no puede sino rendirse con profunda admiración y simpatía, dejando que la película sea más de su retratado que suya, por lo que, sin haber hecho jamás un documental, alcanza la virtud cumbre del cine documental clásico: Que lo que nos admire, sea el tema y no tanto la película.

Saw III

Para empezar diré que de las 3, la mejor es claramente la primera, quizás en esta entrega han apostado mas por la brutalidad de las escenas y la sangre, si saw fue una buena película no era solo por lo bestia que era, si no por la originalidad, y en esta entrega no es que lo consiga mucho.
El guion es algo casi sin sentido que solo sirve para ofrecer al espectador sangre, visceras, huesos rotos y alguna que otra nausea. Debo reconocer que en algunas de las escenas gire un poco la cabeza por la brutalidad de las imagenes. La historia comienza justo por donde termino la primera en forma de flashbacks y si recordais en la segunda entrega puzzle estaba en sus ultimas, ¿como planear todas esas torturas macabras? con un ayudante, el cual no esperas.

En esta entrega podriamos dividir la historia en dos partes, con dos personajes principales, que tienen entre si una estrecha relación, pero ninguno de los dos saben que estan jugando al mismo juego, juego en el que los dos personajes se juegan las vidas de otras personas y por supuesto también la suya propia.
El ritmo que mantiene es totalmente irregular, verdaderamente hay algunas escenas muy débiles y otras mas fuertes (en ambos sentidos) y sobre todo en la parte final de la película intenta mantener el ritmo con flashbacks sobre el principio y el final de la primera película, pero creo que eso hace que lo rompa un poco.
En cuanto al personaje de Shawnee Smith (Amanda) es un poco incomprensible teniendo en cuenta por todo lo que a pasado y no me explico como a podido acabar como acaba. Angus MacFadyen (Jeff) lo muestran al principio como un loco a causa de la muerte de su hijo pero mientras avanza la película vemos que también tiene su corazoncito y que intenta salvar a las víctimas del juego. Dina Meyer (Kerry) aparece demasiado tranquila teniendo en cuenta todo lo que le ocurre y lo que le puede pasar, me parece que tendría que estar mas nerviosa, esta demasiado tranquila. Tobin Bell (puzzle) pasa de ser la gran amenaza que ha sido en las otras dos entregas a ser un pobre moribundo que a pesar de ello sigue con su gran capacidad psicópata mental.

Un último punto a destacar, en esta tercera historia no aparece prácticamente la policía, solo un par de veces al principio del largometraje, todo lo contrario que en las anteriores que la policía tenía un papel mas o menos importante en las antecesoras a saw 3. Se ha confirmado una cuarta para el próximo halloween y si nada lo impide seran hasta 6, con el desenlace de la tercera pienso que la siguiente será distinta a las demas, un cambio que espero que sea para el bien de la saga.

martes, 14 de noviembre de 2006

Los Simpson, la película

Aquí tenéis el primer trailer de una de las películas más esperadas del año que viene.

House


Yo, que nunca he sido un gran seguidor de series, me estoy sorprendiendo a mí mismo siguiendo cada semana las aventuras de los náufragos de Perdidos y ahora del cínico doctor House. Esta última, además, tiene el mérito de ser una serie de hospitales, todo un género en sí mismo que nunca ha sido santo de mi devoción. Y aun así estoy enganchado, ¿por qué? Por el personaje que da nombre a la serie: cínico, egoísta, con un desprecio por la especie humana infinito (aunque con matices según se observa a medida que avanza la serie). Los guiones siguen siempre la misma estructura: paciente con enfermedad extraña, y método de prueba y error hasta dar con la cura, poniendo la vida del paciente al borde de la muerte al menos en una ocasión en cada capítulo. House tiene un lema "Todos mienten", y lo aplica en todos los casos, porque está convencido de que sus pacientes nunca dicen toda la verdad. La serie está producida por Bryan Singer, a punto de estrenar Superman Returns e interpretada brillantemente por Hugh Laurie, aunque el resto de actores también están muy bien. Aquí os dejo dos monólogos de la serie:

--Presentación de House a sus pacientes--

¡Hola, enfermillos! Y familiares...

Soy el doctor Gregory House, uno de los tres médicos que pasa consulta,
y ésta es la directora del hospital. Soy especialista en diagnóstico, y
además en enfermedades infecciosas y nefrología. Además, soy el único
médico del hospital que está aquí contra su voluntad. ¿Verdad, cariño?.

No se apuren. La mayoría de sus casos los resolvería un mono con un
frasco de analgésicos. Por cierto: si se ponen pesados, verán que a
veces echo mano de esto. Es microdina. Es mía y no les doy.

No tengo problemas para soportar el dolor: tengo problemas con el
dolor. Espero no equivocarme con ustedes. A veces vengo con un
pedo...

Que levante la mano quien se venga conmigo..


--El Sexo, por la doctora Cameron(el personaje más humano de la serie, interpretado por Jennifer Morrison)--


¿El sexo? Puede matarte. ¿Sabes cuánto sufre el cuerpo mientras
copula? Las pupilas se dilatan, las arterias se estenosan, la
temperatura sube, el corazón y la tensión se disparan; la respiración
es rápida y superficial; el cerebro dispara impulsos eléctricos a lo
loco, las glándulas segregan fluidos a go-go, y tus músculos trabajan
como si levantasen el triple de tu peso. Es violento, es horrible y
repulsivo. Si Dios no lo hubiese hecho tan divertido, la humanidad se
hubiese extinguido hace mucho. Tenéis suerte de tener un solo orgasmo.
¿Sabes que las mujeres podemos tener orgasmos de más de una hora?

viernes, 10 de noviembre de 2006

Infiltrados (The Departed)


Últimamente me estoy cansando de leer la cantinela de que se está agotando la creatividad en Hollywood, que hay multitud de secuelas y remakes, etc... Lo malo es que muchas veces esto sale de las plumas de los críticos más famosos del país, quienes parece ser que no recuerdan que prácticamente desde sus inicios el cine se ha nutrido de segundas partes y remakes. Por sólo citar unos pocos ejemplos: King Kong conoció varias secuelas, entre ellas El Hijo de Kong, así como Frankenstein y muchas otras. Ben Hur de Wyler y Los diez mandamientos de De Mille, son dos remakes de películas de la época muda. Y seguiría porque ejemplos hay miles. Tampoco vale lo de rehacer películas asiáticas al estilo Hollywood, poque en los primeros tiempos del sonoro también se hacían cosas parecidas, como rodar la misma película con otros actores para venderla en otros mercados en su idioma. Por lo que la situación actual no es ninguna novedad.

También me he dado cuenta de una cosa y es que las mismas gentes que echan pestes de los remakes se callan sus razonamientos si éstos vienen firmados por directores de su agrado, como Martin Scorsese. Todo esto viene a colación de Infiltrados, la nueva película del director americano. Es un remake de el filme asiático conocido internacionalmente como Infernal Affairs, cosa señalada en todas las críticas y comentarios, que muchas veces afirman cosas como que seguramente el remake es superior al original, sin haber visto este último. Yo no puedo realizar tal afirmación porque no he podido disfrutar de ese filme, bueno en realidad es una trilogía, pero sí puedo decir una cosa y, es que el filme de Scorsese es una excelente película, una de las mejores que he visto este año, si no la mejor.

La historia de dos infiltrados en la mafia y en la policía de Boston, atrapa desde el primer minuto, debido a su ritmo endiablado. La película fluye como ninguna en mucho tiempo, con una dirección y montaje enérgicos y eficaces, que huyen de tiempos muertos y de escenas innecesarias y eso a pesar de una duración cercana a las dos horas y media.

Además el elenco está magnífico tanto los protagonistas como los secundarios. Mención especial para Jack Nicholson que aun pasado de roscas e histriónico como siempre nos regala con una escena imborrable que demuestra toda sus experiencia frenta a las cámaras. Es la escena en la que acusa al personaje interpretado por Di Caprio de ser el topo de la policía. Además el sabio Scorsese, que llevaba perdido para la causa cinematográfica durante varios años, sabe quedarse en un segundo plano en esa escena dándole cancha tanto a Jack como a di Caprio, que mantiene muy bien el tipo.

El guión mantiene el interés durante toda la película, los personajes aparecen bien trazados, secundarios incluidos, entendemos sus sentimientos, sus motivaciones, no siendo además redundante ni sobreexplicativo, un mal de muchos thrillers americanos. Quizás la trama del triángulo amoroso está un poco desdibujada, pero adivino que es debido a que muchas escenas han caído en la sala de montaje, junto con la alta carga sexual del personaje de Nicholson, que finalmente es más intuida que mostrada.

Como es habitual en Scorsese la música en la película está dominada por canciones preexistentes, algunas muy conocidas, dando poca cancha para la partitura original de Howard Shore que, por otro lado, tampoco sabe encontrar el tono y resulta incluso molesta en algunas escenas, algo que ya le pasaba en su partitura para la anterior película del director, El Aviador.

Sólo diciendo Gangsters y Scorsese sería suficiente para que todo el mundo corriera en masa para ver la película. Si eso no es suficiente, pues añado una dirección enérgica, un guión preciso y unos actores en estado de gracia. Esta película vuelve a demostrar que hoy en día se puede ver buen cine en Hollywood, aun siendo un remake.